¿Reaccionarios o iniciadores del cambio?

Daniel Barrero Stadler

¿Reaccionarios o iniciadores del cambio?

¿Podemos trasladarnos hasta el año 2023 y averiguar cuáles van a ser los próximos grandes avances por venir? ¡no, no lo es! ¿o quizás sí? Anticipar aquello que puede ser la próxima disrupción sectorial o la próxima gran cosa “the next big thing” es una cuestión de: análisis de datos, predecir tendencias y de investigar de que están hablando los responsables de estrategia, innovación y tecnología de las empresas más innovadoras. En este viaje hacia el futuro es posible predecir que ciertas cosas, así como empresas irán desapareciendo y otras ocuparán su lugar.

El desarrollo tecnológico lleva décadas de evolución exponencial y nada indica que esto vaya a cambiar, al contrario, todo indica que está a punto de acelerarse aún más. La disrupción a nivel empresarial no es consecuencia de lo técnicamente posible, se produce como consecuencia de la integración de un cúmulo de avances y su aplicación práctica. Progresos que desde la perspectiva del observador pueden parecer lineales, luego predecir su impacto exponencial en el mundo de los negocios es complejo. Todo parece irrelevante hasta que se produce el caos de mercado. Los ejemplos son por todos conocidos: Smith Corona y los ordenadores personales, Kodak y las cámaras digitales, Blockbuster y el Streaming, BlackBerry y las pantallas táctiles…

Toda organización susceptible de escalar por medio de tecnología, si sigue proyectando y desarrollando su futuro crecimiento de forma lineal, se volverá irrelevante en los próximos años. Las máquinas facilitan cada vez más el trabajo y la vida cotidiana de las personas. Estamos ante una nueva edad aumentada de máquinas inteligentes que complementan y aumentan las capacidades humanas, posibilitando solventar problemas complejos y romper barreras científicas. El próximo lustro viene acompañado de una nueva convulsión en el mundo laboral y el debate acerca de cuáles son sus consecuencias exactas está abierto. Planificar las plantillas de empresa sin una visión de aquellas tareas que pueden ser resueltas por máquinas inteligentes y de los nuevos perfiles necesarios para escalar por medio de la tecnología, lleva a una pérdida de competitividad.

La disrupción con innovación llega en forma de tormenta perfecta inducida por múltiples fuerzas perturbando la mayoría de los verticales industriales. Las cúpulas ejecutivas se resisten a cambiar los modelos de negocios que han funcionado durante décadas y son fuente de la mayor parte de los ingresos. Las empresas para poder avanzar a la velocidad requerida se enfrentan a la necesidad de realizar cambios organizativos y culturales. Deben entender los retos que afrontan para poder implementar estrategias adecuadas y encontrar los expertos capaces de llevar a cabo estos nuevos retos con éxito. Se enfrentan a nuevos contendientes tecnológicos que basan su ventaja competitiva en el saber hacer “know-how”. La tecnología cada vez más presente como parte integral de todo producto o servicio cambia las reglas de juego y baja las barreras de entrada a la par que escala las organizaciones a una velocidad sin precedentes. Los consumidores ante el avance de propuestas de mayor valor impulsada por la tecnología rápidamente aumentan sus expectativas dejando atrás su lealtad otorgada a sus proveedores tradicionales.

El valor bursátil de todas las empresas del Ibex 35 es inferior al valor en bolsa de Apple Inc, empresa que podría alcanzar la marca récord de un billón en febrero de 2021 si mantiene su actual ritmo de crecimiento. Los otros contendientes son Alphabet Inc., Microsoft Corporation y el gigante del comercio electrónico, incipiente contendiente de los canales de entretenimiento, operador en la nube y explorador del espacio Amazon.com, Inc. Previsiones de los analistas de mercados financieros estiman que Amazon podría romper la barrera de los 13 dígitos en los próximos 12 meses.

La empresa fundada por Jeff Bezos el 5 de julio de 1994, invirtió la cifra récord de 22,6 mil millones en investigación y desarrollo en 2017 superando la cantidad invertida en I+D por cualquier otra empresa a nivel mundial. El modelo de negocio debería ser evidente: construye una tecnología líder entorno a un producto o servicio que las personas necesitan, esto es el fundamento de todo monopolio.

Intel acaba de cerrar un trimestre récord gracias a sus divisiones de centro de datos, Internet de las cosas “IoT” y memorias, mientras sigue liderando el mercado de procesadores para ordenadores personales con una cuota de mercado cercana al 80 por ciento. Gracias a empresas como Intel, la productividad de organizaciones se ha visto impulsada por los avances en el campo de la informática, pero el futuro de la evolución computacional ha llegado a un punto de inflexión, cuanto menos para los fabricantes de chips. La “ley de Moore” una constante durante décadas extrapola que la potencia de computación aumenta drásticamente a la par que el coste relativo disminuye a un ritmo exponencial. La revolución que dio nombre a Silicon Valley está llegando a su límite físico en cuanto a la densidad de transistores que puede soportar el silicio antes que el microprocesador (CPU) se vuelva inestable.

Coches Autónomos, Criptomonedas, Inteligencia Artificial, Realidad Virtual, Robótica y Video Juegos son aplicaciones que realizan un gran número de cálculos con una gran cantidad de datos, razón del auge de los fabricantes de Unidades de Procesamiento Gráfico (GPU). El núcleo de una GPU está optimizado exclusivamente para cálculos de datos. Sus procesadores se componen de miles de núcleos, comparado con las CPU que cuentan con un máximo de unas pocas decenas. Las GPU en los últimos 5 años han multiplicado sus prestaciones por 25 rompiendo la progresión lineal de la ley de Moore y se están equiparando en relevancia con las CPU como el componente central de silicio en los sistemas informáticos. Las GPU fabricadas por Nvidia cuentan con una cuota del mercado entorno al 70% y se mantendrá imparable hasta que un competidor fabrique chips mejores.

Hoy con un PC de alta gama, obtenemos prestaciones similares a las de los superordenadores que se construían hace tan solo una década, esto significa también un consumo de energía inversamente proporcional. Mejores herramientas accesibles a más personas están impulsando el diseño de mejores productos y aunque la era de silicio puede estar llegando al límite de lo posible, el avance de los próximos años hará posible nuevos procesadores y software más inteligente. Esto abrirá las puertas de una nueva revolución exponencial que dará mayor impulso a todos los verticales industriales. Desde el diseño de productos, predicción de la demanda, proximidad relativa con el cliente, optimización de procesos y la eficiencia de la distribución, son las áreas empresariales que las nuevas plataformas junto con la inteligencia artificial perfeccionarán más allá de lo hoy imaginable.

Datos y su procesamiento permiten crear mejores productos, mejores productos atrae más clientes, más clientes permite recoger más datos de como los clientes utilizan los productos contribuyendo a un bucle continuo de mejora. La ley de Metcalfe establece que el potencial número de usuarios de una red de comunicaciones aumenta al cuadrado con un coste marginal cercano a cero. Cuanto mayor es el número de clientes activos que agregamos a una plataforma más fácil resulta ganar nuevos grupos de clientes. En estas plataformas la proximidad relacional gana frente a la proximidad física, conseguir que el consumidor se identifique con la marca que otorga el producto o servicio es más importante que la conveniencia de estar físicamente próximos. La proximidad se mide en la cantidad y calidad de las interacciones.

Cuando un vehículo pasa a ser un super ordenador con ruedas, el software se convierte en el componente de mayor valor. Es evidente que las plataformas capaces de gestionar y monetizar la conducción autónoma ganarán en relevancia comparado con las plantas de producción de automoción.

Las personas empiezan a confiar cada vez más en las máquinas, pensemos en las aplicaciones Fintech que realizan asesoramiento financiero, los asistentes y altavoces inteligentes, termostatos que deciden por nosotros la climatización de los espacios en los que trabajamos y vivimos, mantenimiento predictivo de aeronaves, ayudas a la conducción de automóviles, las recomendaciones personalizadas de compra o los algoritmos de recomendación de programas de entretenimiento. La fascinación y razón por la que funcionan estas tecnologías es porque utilizan datos en tiempo real en sus algoritmos. Esto permite ofrecer productos y servicios que se adaptan a la situación actual del cliente, no al pasado que es irrelevante. Pero la auténtica revolución reside en adelantarse a las acciones de los consumidores. En común tienen todas estas propuestas de valor una plataforma de software que define las nuevas reglas y precios de mercado. El reto consiste en controlar esta nueva capa entre proveedor de productos y consumidor. Plataformas que facilitan la toma de decisiones sobre productos y servicios que mejoran los cometidos que las personas y empresas quieren desempeñar con un valor añadido por encima de todo lo disponible en el mercado.

La edad aumentada está dotando a las máquinas de sus propios sistemas nerviosos, capaces de detectar incidencias y tendencias. Las empresas escalan las posibilidades que ofrece internet, y no se trata de tener una web o un comercio electrónico. Aprovechan los datos para convertirse en organizaciones capaces de predecir el futuro “son las nuevas organizaciones predictivas” que mejoran sus productos y comunicación con clientes. Predicen las demandas de los clientes con múltiples fuentes de datos que llevan a incluir la situación actual del tráfico, predicción meteorológica, noticias del momento como pueden ser cambios en mercados financieros o la actividad en las redes sociales. Utilizan la tecnología para acelerar los procesos de desarrollo, soporte y entrega de productos. Reducen los tiempos de decisión interna otorgando la toma de decisiones a los desarrolladores y responsables de productos creando unidades individuales de negocio. La estrategia consiste en innovar desde los extremos de la organización o mediante la compra estratégica de empresas, pero existe el riesgo de canibalización si estas nuevas unidades de negocio son integradas dentro de la organización antes de alcanzar una masa crítica o volumen de negocio relevante.

A medida que el cambio continúa acelerándose, las empresas que no pueden o no se adaptan irán perdiendo terreno. Un modelo lineal de negocio progresa en la misma proporción que los costes, aunque podemos afirmar que el negocio se expande, no podemos afirmar que escala. Organizaciones escalables son aquellas que aumentan los ingresos por encima de los costes. Muchos entienden el proceso de escalar con tecnología como transformación digital que optimiza lo que la compañía ya hace, en muchas ocasiones con la expectativa que de alguna manera transformará su modelo de negocio. Escalar requiere innovación que es la aplicación práctica de ideas y tecnología para crear nuevo valor útil, esto significa asumir riesgos y romper con las normas establecidas, totalmente contrario a la cultura empresarial tradicional. La mayoría de las organizaciones están diseñadas para evitar el riesgo y establecer reglas. Apenas reasignan capital y continúan apoyando las mismas actividades empresariales en una proporción constante. Sin embargo, se sorprenden ante el éxito de los que apuestan el todo por la innovación como motor de disrupción.
Innovación consiste en preguntarse si el estado actual de las cosas puede mejorarse. Se sustenta sobre la observación, experimentación, interactuar y relacionarse con las comunidades correctas.

Innovación de primer nivel, hace posible lo que antes no lo era con nuevos productos que suponen un avance relevante para la humanidad. Estos innovadores tienen en común que piensan de forma distinta, reformulan las preguntas en la búsqueda de respuestas diferentes, entienden la oportunidad exponencial de combinar diferentes tecnologías y lo hacen sin expectativas de conseguir un retorno inmediato. Los avances se consiguen mediante el método de prueba y error hasta reconocer patrones que permiten desarrollar un modelo de trabajo. SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic ha vuelto a poner nuestras aspiraciones en las estrellas con las naves reutilizables. Podemos repasar las listas de premios Nobel en física, química, medicina y economía. Muchos de ellos apenas capitalizaron su trabajo, pero cambiaron el mundo. Aunque la mayoría llevaron a cabo su investigación en instituciones estatales o educativas, en algunos casos su afiliación es con organizaciones como Du Pont, General Electric Company, IBM o Texas Instruments.

Innovación de nivel medio, perfeccionan tecnología compleja para hacer accesibles nuevos productos o servicios a una gran masa de consumidores. Eastman Kodak lo hizo con los carretes de fotografía, Apple e IBM con los ordenadores personales y Oracle con las bases de datos relacionales. La conquista del consumidor la ganan aquellos que pueden bajar el coste de producción de los productos y servicios hasta un nivel de ser susceptibles para su comercialización, a la par que mejoran las prestaciones de estos productos haciéndolos accesibles y cada vez más útiles. Consiste en disrumpir mercados existentes con una propuesta mejor o crear mercados entorno a productos y servicios que antes no existían. Pero el éxito de estos innovadores es siempre incierto, incluso cuando las campañas de promoción anuncian características innovadoras al ofrecer a los clientes algo que nunca antes habían visto, pero no hay datos suficientes y por lo tanto el resultado es incierto.

Innovación de nivel bajo, pueden utilizar recursos latentes o subutilizados conectando la oferta y demanda como servicios profesionales, bienes y raíces, transporte, energía o capital. Pero si no añaden tecnología propia ofreciendo valor útil más allá de la intermediación eficiente, permanecen expuestos a la entrada de nuevos competidores. Otros modelos reducen los costes de productos y servicios existentes y ya consolidados en el mercado, para competir por precio o velocidad de prestación, y satisfacer una demanda existente. Optimizan las operaciones como lo hizo el sistema de producción Toyota o “Lean Manufacturing” o antes lo hiciera Ford con las cadenas de montaje. Elimina puestos de trabajo incrementando la liquidez de las organizaciones, como por ejemplo por medio de automatización con cajeros automáticos. El retorno de innovaciones operativas a corto plazo es siempre más rentable y seguro comparado con el desarrollo de nuevos productos y servicios cuyo futuro es incierto. Aunque la premisa es ofrecer el máximo valor para los clientes, utilizando para ello los mínimos recursos necesarios, cuando la eficiencia operativa alcanza su máximo, en muchas ocasiones causa que las empresas entren en una fase de desaceleración, estancamiento y finalmente fracaso.
La tecnología como motor de innovación no es una suma de factores, es un factor multiplicador y por ello podemos hablar de crecimiento exponencial. Las organizaciones deberían apostar por todos los niveles de innovación. Entender que las tecnologías no operan de forma aislada, sino en ecosistemas.

La empresa capaz de romper la barrera de la singularidad tecnológica serán la próxima gran empresa con el mayor valor de mercado. No se trata de ciencia ficción, es la nueva realidad de la competitividad tecnológica en la que las reglas del juego se llaman disrupción.

*Todas las referencias monetarias en dólares estadounidenses

Compartir esta publicacion

Upswing

Ofrecer la mejor plataforma de información y conexión entre profesionales que utilizan la tecnología y la innovación como motor de liderazgo empresarial, es nuestro propósito.

¡Tu éxito es nuestro éxito!

Proximo evento empieza en:

Días
Hrs.
Min.
Seg.

Upswing© 2018, todos los derechos reservados

  • (+34) 914 440 610
  • hello@upswingconf.com